El síndrome de la mujer agotada: cómo estar al mando de su energía

Las madres estresadas por sobrecarga de trabajo en la cuarentena necesitan pensar en su bienestar. El confinamiento ha disparado muy considerablemente las tareas de las madres trabajadoras en sus hogares. Y ante la ausencia de respuestas estructurales a esta desigualdad de cargas es necesario acudir al autocuidado. De acuerdo con un estudio realizado por el Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València: “Aunque en algunas parejas hay una mayor disposición por parte de los hombres a hacer tareas que no solían realizar antes, como lavar, cocinar, ir al supermercado o compartir horas de juego con los niños, la carga mental y organizativa sigue recayendo en las madres. Y, por eso, son las mujeres con hijos que teletrabajan las que soportan hoy la mayor parte del estrés del confinamiento”.Para Mónica García, coach de liderazgo personal y profesional, y fundadora de El Factor Humano (España), son las mujeres “las que hacen malabarismos para coordinar y dedicar tiempo a todas las partes de su vida, muchas veces renunciando a tiempo para ellas. Madrugando para poder sacar adelante las horas de trabajo, conectadas continuamente a sus correos profesionales, mientras educan, cuidan y gestionan las necesidades de la casa. Y están agotadas. Es lo que se conoce como el síndrome de la mujer agotada. El mal del siglo XXI”. En España este síndrome aún no se trata como un mal diagnosticado, pero en Inglaterra, el Servicio Nacional de Salud ya usa el término TATT que equivale a ‘Tired all the time’, es decir: cansadas todo el tiempo. Mientras que en Colombia, según datos del DANE, en el 2017 las mujeres aportaron el 78,4% del total de horas anuales dedicadas al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, en contraste con el 21,6% aportado por los hombres. Y es evidente que este cansancio vital, que acaba provocando un agotamiento extremo en las mujeres, se ha visto acentuado por la situación actual de confinamiento. “Se trata de una situación que no hemos escogido, pero que tendremos que aprender a gestionar y entre todos, miembros de la familia, responsables en las empresas y organismos públicos, encontrar formas creativas de cubrir las nuevas necesidades, en ocasiones opuestas o incompatibles, aspirando a un mayor equilibrio que sea el que nos mantenga fuertes como sociedad ante la dificultad de la situación que estamos viviendo”, reflexiona García, al tiempo que plantea seis recomendaciones de autocuidado para aplicar en la rutina diaria del hogar y mitigar en lo posible el impacto del síndrome de la mujer agotada Las mujeres son las que hacen malabarismos para coordinar y dedicar tiempo a todas las partes de su vida. Y están agotadas. Es el síndrome de la mujer agotada. El mal del siglo XXI

  1. Priorice el sueño

El sueño es lo primero que descuidamos. “Me quedo hasta más tarde” o “me levanto muy temprano”, es en lo primero que pensamos cuando vamos mal de tiempo. Y no nos damos cuenta de que el tiempo no es tan importante como el nivel de atención y concentración que tengamos. De hecho, tanto lo que tardemos en hacer una tarea, como la calidad con la que la hagamos no depende tanto del tiempo que le dediquemos, sino de la calidad de nuestra atención al hacerla.Y en esto el sueño es clave, porque es un factor reparador que pone a punto nuestros órganos, realiza una limpieza para deshacerse de los residuos creados durante el día y renueva los depósitos de lo que sí vamos a necesitar.
Por eso es recomendable dormir entre 7 y 9 horas. Y una o dos horas antes de ir a dormir bajar el ritmo de actividad, evitar empezar conversaciones que requieran solucionar problemas o realizar tareas que te activen mentalmente, evitar mirar pantallas y mantener las luces con una intensidad baja. También es recomendable que el cuarto esté completamente a oscuras y la temperatura del mismo, no muy alta.

  1. Renueve la energía en el día

A la hora de gestionar la energía lo peor que podemos hacer es esperar a descansar al final de día, cuando estamos ya exhaustos. De hecho, es muy común seguir haciendo cosas precisamente hasta que no podemos más, llevando nuestro cuerpo a un límite del que es más difícil recuperarse. De ahí que sea aconsejable renovar la energía durante el día y hacer descansos, que sean realmente descansos. No descansos para hacer otras cosas. Para ello es recomendable estirar el cuerpo de forma regular, asegurarse de que estamos bien hidratados (¡Tenga en cuenta que la sed es una señal de que ya estamos empezando a estar deshidratados!) y que los alimentos que ingerimos nos den la energía más apropiada para la actividad que vamos a realizar.  También ayuda completar de forma intencionada una actividad antes de pasar a la otra. Esto lo podemos hacer tomando un par de respiraciones. En la primera respiración me digo, dejo atrás lo que estaba haciendo, en la segunda respiración, durante la siguiente hora mi foco estará en la siguiente actividad. De esta manera evitamos ir acumulando energía no útil de una actividad a otra.

  1. Domine su mente

.Cuando está a lo que está la energía que se consume es menor que si tiene la atención dividida en varios frentes. De ahí que sea muy rentable energéticamente hablando el enfocarse en una sola cosa cada vez. Lo que se conoce como trabajar en serie. Es decir, hago una cosa, cuando la acabo continuo con otra y así sucesivamente. De esta manera no solo no gastamos tanta energía, sino que además generamos energía de satisfacción y ánimo al ver que vamos avanzando. Si sabe que no va a contestar el ’email’ o teléfono, apague las notificaciones, llaman su atención y tiene que regresar su mente a la tarea haciendo un gasto innecesario. Otra de las acciones que nos agota sin casi darnos cuenta es el tener que tomar decisiones constantemente. De ahí que revisar el día para ver qué decisiones tenemos que tomar y reducir ese número le ayudará a gestionar mejor su energía y no agotarse.

  1. Cultive su libertad

Si algo nos agota son la cantidad de obligaciones que tenemos y que vamos acumulando según nos vamos haciendo mayores. Y cuando pensamos en lo que vamos a hacer como en una obligación, es peor. La propuesta aquí es que pasemos de la obligación a la elección. Este simple cambio reduce el nivel de resistencia, y de estrés, ante muchas de las actividades de nuestro día a día.,Piense en porqué lo quiere hacer y en el beneficio le ofrece. Y si no encuentra un beneficio, quizás sea el momento de que revise si tal vez llegó la hora de decir no y buscar alternativas.

  1. Atienda la relación con usted

El conflicto con uno mismo, ya sea en forma de autoexigencia, bajo autoreconocimiento o comportamientos que nos hacen sentir mal, genera un gran desgaste energético. Y este es el trabajo que nunca deberíamos subcontratar por nada del mundo. Porque cómo me siento conmigo influye en cómo me siento con los demás. Nuestras relaciones personales y profesionales tienen mucho que ver en cómo es la relación con nosotros mismos. Por eso es recomendable crear mayor armonía en la relación con nosotros mismos como una manera de generar mayor armonía con el resto.

  1. Cuide su información

Nuestro entorno está enviándonos información continuamente a través de redes sociales, noticias, conversaciones, llamadas telefónicas y correos. Toda esa información que consumimos tiene el poder de influenciarnos emocionalmente y, por lo tanto, físicamente. No dedique su tiempo a aquello que se sale de su control, que despierta estados de impotencia o frustración. Evitará así mucho del estrés innecesario que acumulamos a lo largo de nuestro día y de nuestras vidas.