Trump designó a la conservadora Amy Barrett para suceder a Ginsburg en la Corte

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , nombró esta tarde a la jueza conservadora Amy Barrett para suceder a la progresista Ruth Bader Ginsburg en la Corte Suprema, cuando faltan solo cinco semanas para las elecciones del 3 de noviembre en las que el mandatario republicano se juega la reelección.

De ser confirmada en el Senado, de mayoría republicana, Barrett, de 48 años, consolidará la mayoría conservadora en la más alta instancia judicial del país, que toma decisiones cruciales en materia de derechos para la sociedad estadounidense.

El rápido nombramiento de la sucesora es una decisión controvertida a menos de 40 días de las elecciones presidenciales, y seguramente será un tema presente cuando Trump y su rival demócrata, Joe Biden , se midan el martes en el primero de tres debates.

Los demócratas no quieren que los republicanos cubran la vacante en la Corte Suprema, donde sus miembros son nombrados de por vida, hasta las elecciones, cuando se sabrá si Trump se va o se queda en la Casa Blanca.

“Considerando que esta aspirante a la Corte Suprema podría estar en el cargo 30 años es nada menos que indignante que quieran designarla en menos de 30 días”, dijo el senador Dick Durbin, una alta figura demócrata. El cambio en la composición de la Corte -de Ginsburg, un símbolo liberal, a una ultraconservadora- sería de confirmarse el mayor cambio ideológico desde que Clarence Thomas remplazó a Thurgood Marshall hace casi tres decenios.

Deseos cruzados

Trump, que ya nombró a dos jueces a la Corte Suprema durante su mandato, se apresuró a iniciar el proceso para ocupar el asiento libre. Según la nieta de Ginsburg, su último deseo era que su sucesor fuera elegido por quien resultara electo presidente el 3 de noviembre. Ese deseo es compartido por la mayoría de los estadounidenses. Según un sondeo del Washington Post/ABC, el 57% de los consultados se opone a confirmar la nueva magistrada antes de las elecciones. Pero los dirigentes de la mayoría republicana en el Senado, encargado de confirmar a los jueces de la Corte Suprema, adelantaron que planean una votación antes de las elecciones o a más tardar antes de la inauguración del nuevo presidente en enero. “Ciertamente lo haremos este año”, dijo el líder republicano del Senado, Mitch McConnell.

Si Barrett es confirmada, la Corte contaría con seis jueces conservadores entre sus nueve magistrados. La confirmación requiere una mayoría simple y los republicanos superan a los demócratas 53-47 en el Senado. La elección de esta católica practicante, madre de siete hijos y que se opone por convicción al aborto, podría impulsar el electorado religioso conservador del que Trump dependió en gran medida en su elección en 2016.

Al igual que los dirigentes demócratas, grupos liberales, temerosos de una arremetida judicial contra el derecho al aborto y el sistema de salud creado por Barack Obama, se oponen al plan de colocar apresuradamente una jueza conservadora.

Para Alexis McGill, presidenta de la organización de planificación familiar Planned Parenthood, “sería un agravio al legado de la magistrada Ginsburg y su lucha para garantizar que las mujeres sean tratadas de manera justa”.

La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), la principal organización de derechos humanos en Estados Unidos, también exhortó al Senado a posponer la confirmación hasta después del 3 de noviembre.

Conservadora y católica practicante, la virtual nominada de Trump para llenar la vacante que deja Ruth Ginsburg comparte con el presidente su visión sobre temas polarizadores como la inmigración, la ley de salud de Obama, la posesión de armas y la oposición al aborto.

Todo parece indicar que este sábado el presidente Donald Trump nominará a la jueza de la corte federal de apelaciones Amy Coney Barrett para reemplazar a Ruth Bader Ginsburg en la Corte Suprema.

Si bien Barrett, de 48 años, ha sido la favorita para la nominación todo el tiempo, fuentes de la Casa Blanca indicaron a varios medios nacionales en EEUU este viernes que ella se ha convertido en el único foco del proceso y otros candidatos potenciales no parecen estar en la mira del favoritismo del presidente. Los demócratas han denunciado a Barrett como una ideóloga que quiere acabar con los derechos al aborto y promover los intereses corporativos, mientras que los republicanos la han aclamado como un modelo de moderación judicial que ya tiene los votos necesarios para una rápida confirmación. Cercanos colaboradores del presidente que hablaron con el diario The Washington Post advirtieron que Trump siempre podría cambiar de opinión antes del anuncio en la tarde de este sábado, pero le está diciendo a otros que Barrett es su elección y en efecto, es la única candidata que se reunió con el mandatario. La jueza tiene un probado perfil conservador con posturas similares a las del presidente en temas clave como la inmigración, la ley de salud, la posesión de armas y el aborto que disparan el temor de los progresistas al sello que imprimiría durante décadas en el tribunal más poderoso del país. Coney Barrett es jueza de la corte de apelaciones del circuito 11, con sede en Chicago, y ya era una seria candidata para reemplazar en 2018 al fallecido juez conservador Antonin Scalia. En aquella ocasión Trump afirmó: “La estoy guardando para Ginsburg”, según reveló entonces el diario digital Axios. Su nombre suena de nuevo con fuerza, sobre todo después de su reunión este lunes con el presidente, según pudo saber el canal Fox News. La jueza encabeza la lista de cinco candidatas del presidente, donde también se encuentra la cubano-estadounidense Bárbara Lagoa. En la lista también figuran Allison Jones Rushing, de 38 años; Joan Larsen, jueza federal de 51 años, y la abogada de la Casa Blanca Kate Todd, de 45 años. Está previsto que el esperado anuncio de la nominación llegué este sábado, una vez finalicen los servicios funerarios y homenajes a Ginsburg. El presidente del Comité Judicial del Senado, Lindsey Graham, un incondicional de Trump, declaró este lunes a la cadena conservadora Fox News, que los republicanos del Senado tienen suficientes votos para confirmar un reemplazo para la difunta jueza Ginsburg antes de la elección del 3 de noviembre. Una jueza para librar dos batallas clave de Trump: la ley de Salud y el aborto Conservadora y católica practicante, Coney Barrett inclinaría la balanza de la Corte Suprema durante décadas -el nombramiento es de por vida y tiene 48 años- en los temas que más polarizan a los estadounidenses, especialmente el aborto, un asunto en el que representa la antítesis de Ginsburg, una jueza que se convirtió en un auténtico icono progresista. En la corte federal de apelaciones de Chicago, Coney Barrett adoptó posiciones que respaldan el derecho a portar armas, se oponen a la migración y rechazan la ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, conocida como ‘ Obamacare‘, la reforma de salud impulsada por el expresidente Barack Obama que los republicanos han intentado desmantelar en los últimos años. “Amy Coney Barrett cumple con las dos pruebas de fuego de Trump para los jueces federales”, dijo a AFP Daniel Foldberg, director del grupo de presión progresista Alliance for Justice. “La voluntad de revocar la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio y revocar Roe v. Wade”, el caso histórico que despenalizó el aborto en Estados Unidos. “La jueza, que incluso se ha opuesto a garantizar el acceso a la anticoncepción, sería una pesadilla para la libertad reproductiva”, agregó. La jueza pasó su infancia en Nueva Orleans, en el sur conservador, y después se convirtió en una de las mejores estudiantes de la escuela de derecho de Notre Dame en Indiana, institución en la que enseñó durante 15 años. Al comienzo de su carrera como abogada, trabajando como secretaria de Scalia, adoptó su filosofía “originalista” que entiende la Constitución tal como estaba destinada a ser leída en el momento de su redacción, en contraposición a la interpretación más progresista. Sus críticos sacan a la palestra con frecuencia una de sus conferencias, impartida a estudiantes en Notre Dame, en la que se presenta a sí misma como un “tipo diferente de abogada”, y considera que una “carrera legal no es más que un medio para un fin… y ese fin es la construcción del reino de dios”. Destacados demócratas, como la senadora Dianne Feinstein, han señalado públicamente que sus creencias religiosas influyen en sus decisiones como jueza.En el lado opuesto, a los conservadores les entusiasma su nombramiento y ya circulan por internet memes de ella caracterizada como una heroína. Coney Barrett es adalid de todas las causas que más movilizan a la base más conservadora del Partido Republicano, algo fundamental a las puertas de las elecciones presidenciales de noviembre