La infidelidad no tiene sexo, raza ni posición económica

De acuerdo con los investigadores, los hombres heterosexuales tienden a estar insatisfechos con la apariencia física de las mujeres entre más dinero tengan.  Dos estudios recientes de la Universidad de Pekín dijeron que, en tanto más riqueza acumulen, los hombres heterosexuales son más propensos a estar insatisfechos con la mujer que tienen como pareja. El estudio se hizo con 182 estudiantes chinos de ambos sexos, a quienes se les preguntaron sus ingresos y qué tan a gusto estaban con la apariencia de su pareja. Los resultados mostraron que los hombres que se consideraban financieramente bien dotados mostraron más insatisfacción con la apariencia de su pareja que los hombres con presupuestos apretados. En cambio, las mujeres heterosexuales no evidenciaron cambios significativos en la forma como perciben a sus parejas cuando se sienten adineradas o no.  Como aseguraron los investigadores en el artículo publicado en Frontiers in Psychology, “el sentimiento de tener más dinero hizo que los hombres, pero no las mujeres, se sintieran menos satisfechos con el aspecto físico de sus parejas”. Eso, según los expertos, lleva a que los hombres se acerquen más a personas del sexo opuesto cuando se sienten holgados de dinero. Esta brecha entre los géneros lleva a pensar en una categoría establecida por los científicos: “el valor de la pareja”. Así, en los hombres con dinero este valor sugiere mayores exigencias en cuanto al atractivo físico de la mujer y participar de más relaciones sexuales con más mujeres que los hombres con menos dinero. Pero la mujer actúa distinto. El análisis del estudio es que si una mujer tiene más dinero eso no la moverá a ser infiel o a encontrar defectos en la apariencia de su pareja, porque lo puede ver como un costo reproductivo alto. Eso significa que para ella será mejor asegurar un compañero que pueda cuidar de sus hijos antes de desestabilizar la relación que, supuestamente, necesita para sobrevivir. Otra explicación para concebir esa diferencia es que una gran cantidad de mujeres en el mundo ganan menos que los hombres. En promedio, las mujeres ganan 21 % menos que los hombres y son casi la población mundial. Una de las conclusiones del trabajo es que tanto hombres como mujeres distorsionan su realidad social cuando tienen más dinero en sus billeteras. El trabajo asegura que, definitivamente, el dinero cambia la forma de actuar de ambos géneros.

 

Estudio asegura que las mujeres son más infieles que los hombres

La razón más fuerte que llevan a una persona cometer una indifelidad, esta relacionado a su ego, al sentirse “más hombre” o “más mujer” al salir con otros que no son su pareja.  Mantener una relación monógama en estos tiempos parece ser una tarea dificil tanto para ellos, pero más para ellas. Así lo indica una encuesta realizada por la franquicia SexPlace , en España, el cual asegura que las mujeres serían mucho más infieles que los hombres, desestimando  así  la creencia que el sexo masculino eran los que engañan más a sus parejas.  Según el sondeo realizado a 500 personas, el 52 por ciento  de las mujeres confesó haber  estado con otros durante una relación . En tanto, solo el 48 por ciento de los varones afirma haber  cometido infidelidad.

Pero eso no es todo. El 80 po ciento  de las representantes del género femenino reveló haber tenido fantasías con alguien de su entorno laboral .  El estudio confirmó, además, que l as mujeres suelen involucrar sentimientos en sus aventuras ; en cambio, los hombres sólo las buscan para satisfacer su deseo sexual con alguien diferente a la pareja.  De acuerdo a la encuesta,  la razón más fuerte que llevan a una persona  cometer una indifelidad, esta relacionado a su ego, al  sentirse  “más hombre” o “más mujer” al salir con otros que no son su pareja.
Otro de los motivos son  que se sienten poco valorados  y piensan que las r elaciones sexuales  son escasas o muy monótonas, o hay mala comunicación copn la pareja.

 

¿Es verdad que los hombres son más infieles que las mujeres?

Los resultados de estas investigaciones podrían tener más relación con la manera de encuestar que con datos reales. Generalmente las estadísticas sugieren que más hombre son infieles a sus parejas que mujeres. Pero ¿qué tan confiables son las cifras y -si se necesitan dos para bailar el tango- es acaso matemáticamente posible? La Encuesta Social General Americana en 2006 encontró que casi el doble de hombres casados que de mujeres casadas había admitido haber mantenido relaciones sexuales con alguien que no era su cónyuge. Un estudio importante en Reino Unido de la conducta sexual -la Encuesta Nacional de las actitudes sexuales y estilos de vida del 2000- encontró que 15% de los hombres que había tenido dos relaciones al mismo tiempo en el año anterior, pero sólo 9% de las mujeres. Catherine Mercer, directora de análisis del estudio, dice que esta brecha de género puede ser en parte porque las mujeres son menos propensas a admitir el engaño que los hombres. “Nosotros no podemos observar directamente la infidelidad así que tenemos que confiar en lo que la gente nos dice y sabemos que hay diferencias de género en la forma de reportar los comportamientos sexuales”, dice ella. Una explicación podría venirnos a la cabeza para esta diferencia en las estadísticas entre hombres y mujeres es que menos mujeres son infieles, pero lo hacen con más frecuencia. Pero toda la evidencia de la investigación sugiere que las mujeres generalmente tienen menos parejas sexuales que los hombres, no más. “No podemos observar directamente la infidelidad así que tenemos que confiar en lo que la gente nos dice” Otra razón para la diferencia podría estar en la edad. “Sabemos que en el hombre promedio tienden a ser mayores que sus parejas mujeres”, dice Mercer. “Si usted se imagina un escenario en donde un hombre casado tiene un affaire con una mujer más joven -que probablemente sea soltera por ser más joven- él habría cometido una infidelidad pero ella no”.  Que se crea o no que una mujer soltera que tiene sexo con un hombre casado es cómplice de un adulterio dependerá de su propio código moral. También vale la pena señalar que algunas relaciones son abiertas y en este tipo de relaciones el sexo con otras personas no sería considerado como un engaño. Sin embargo, no hay espacio para estos juicios de valor en los datos. De hecho, Mercer ni siquiera utiliza la palabra “infidelidad” en su investigación y prefirió utilizar los términos más neutrales como relaciones “superpuestas” o relaciones “concurrentes”. “La infidelidad es una palabra bastante pesada, así que hablar de de relaciones que se superponen es más apropiado cuando estas pensando en el contexto epidemiológico de estos datos”.

Problemas de medición de la infidelidad

 

El primer problema es cómo plantear la cuestión. Algunas encuestas lo hacen de una manera muy crítica. La segunda es que cuando usted está hablando de engañar, en realidad ¿qué se quiere decir? ¿La línea a traspasar es un beso? Algunas personas dicen que ver pornografía o chatear en Facebook es infidelidad. Siempre que hablamos de relaciones y sexo, parece haber una obsesión por el género. Hemos creado estas medidas de forma anticuada. Miramos la edad, miramos el estado de la relación, podríamos mirar el color del cabello. ¿Por qué estamos tan interesados en sugerir que los hombres engañan más que las mujeres y por qué tiene que ser uno u otro? Esto nutre ese estereotipo negativo que los hombres son más sexuales, más promiscuos y menos fiables, y las mujeres son más virtuosas. Pero los hombres podrían exagerar y las mujeres podrían minimizar. Históricamente en ocasiones ha sido peligroso para las mujeres admitir una infidelidad y actualmente, en algunas partes del mundo, todavía ese es el caso. Los hombres que pagan por sexo también podrían explicar estos índices más altos de “relaciones superpuestas”. El último estudio Natsal encontró que cerca del 4% de los hombre pagaron por tener sexo en los últimos cinco años. Si asumimos que hay menos mujeres vendiendo sexo que hombres pagando por él, entonces la prostitución también podría explicar algunas de las discrepancias. Esto supone, desde luego, que muchas menos mujeres pagan por sexo. Estudios anteriores no le han preguntado esto a las mujeres, así que no hay datos concretos, pero se hará en el siguiente estudio. Hay otra debilidad en la metodología. Los estudios anteriores no preguntaron explícitamente si los encuestados habían “superpuesto” relaciones. En lugar de esto se les preguntó las fechas de su primera y última relación sexual con sus parejas más recientes. A continuación, los expertos estudiaron las fechas para buscar coincidencias. Mercer señala, sin embargo, que este método puede dar la impresión de infidelidad donde no la hay. “Imaginemos el escenario en el que la pareja inicia una relación en la escuela y luego se separan y años después vuelven a reunirse”. “Cada uno de ellos han tenido otras parejas en el ínterin. Así que su primera fecha bien podría ser cuando se encontraban en la escuela y su fecha más reciente bien podría haber sido la semana pasada. Pero las fechas de sus otras parejas sexuales podrían hacer parecer que fueron infieles cuando de hecho no lo fueron”. Entonces ¿pueden estos estudios decirnos algo acerca de qué tipos de hombres son los más propensos a la infidelidad? El director de la Encuesta Social General Americana identifica varios factores. “Entre los grupos más susceptibles a ser infieles están aquellos que son menos religiosos y las personas que están separadas de sus cónyuges por períodos prolongados. Como viajar o trabajar fuera de casa”. Además, Mercer dice que las personas más jóvenes reportan más relaciones superpuestas que grupos de otras edades. Así que si usted es la pareja de un hombre joven no religioso que pasa mucho tiempo fuera de casa – ya está advertida.

RECUADRO

“Suggar Daddy”

Universitarias buscan un ‘sugar daddy’ que les pague los estudios Durante el 2012, EE.UU. vio duplicado el número de estudiantes que buscan “padrinos” o “madrinas” para pagar una carrera. A cambio, los llamados “sugar babies” entregan compañía, sexo o establecen directamente una relación con sus auspiciadores.¿Son los hombres chilenos “galantes”? California aumenta el límite de edad para fumar y prohíbe hacerlo a menores de 21 años Chilenos y la mentira: la mayoría la rechaza, pero casi todos la practican Ver más Tendencias Las cifras no mienten. En el año 2012 se duplicó el número de universitarios que en la búsqueda de financiamiento para sus estudios, buscó un “padrino” o “madrina” que los apoyara, según el sitio web SeekingArrangement.com. Esta página, dedicada exclusivamente a las relaciones de “beneficio mutuo”, entregó las cifras, quedando la Georgia State University, en el primer lugar de estudiantes que buscaron este tipo de ayuda, seguida por la New York University y la Temple University, aumentando, en total, en un 58% los universitarios inscritos el año pasado. Según se explica en el sitio, lo beneficiados son denominados “sugar babies”, que son “estudiantes, actrices, modelos o esa chica o chico de al lado”. “Sabes que te mereces salir con alguien que te consienta, que te haga crecer y te ayude tanto mentalmente así como en el ámbito emocional y financiero”, agregan. “Un ‘sugar baby’ es alguien atractivo, ambicioso y con metas marcadas que tiene mucho que ofrecer. Él o ella es, generalmente, joven y desea conocer a alguien adinerado, exitoso y generoso, dispuesto a mimarlo y ofrecerle asistencia financiera o regalos a cambio de su amistad o compañía”. Por su parte, un “sugar daddy” o “sugar mammy”, es un hombre o mujer exitoso/a y generoso/a “que desea mimar y ofrecer ayuda financiera o regalos a una persona joven a cambio de su amistad y compañía” El sitio informa que no es necesario ser millonario para ayudar. “Solo tienes que ser generoso” y estar dispuesto a involucrarte en una “relación de beneficio mutuo”. “En Seeking Arrangement creemos que todas la relaciones exitosas son (entre) dos personas tomando del otro tanto como lo que otorgan. Desafortunadamente, la mayoría de las relaciones regulares no son de beneficio mutuo por naturaleza. Si has estado en una relación en la que te sentiste usado, o que abusaron de ti, probablemente te encontrabas en una relación de un solo sentido en la que otorgabas más de lo que recibías”, comentan en la página, creada en Estados Unidos el año 2005, y que hoy se ha expandido a países como Alemania, Francia y Australia. Para ahondar en su filosofía, su fundador, Brandon Wade, catalogado como “experto en citas” en el sitio web, comentó que para él, las relaciones exitosas se basan en dos personas que son completamente honestas entre ellas, en cuanto a lo que son, lo que desean y lo que pueden ofrecer. “Es parte de la naturaleza humana de las personas exitosas, el desear una compañía joven y atractiva. También es natural para los jóvenes el buscar la experiencia, la clase y la riqueza en sus generosas parejas, especialmente en aquellas capaces de proporcionarles lujos y comodidades (…) Hace decenas de miles de años, cuando los humanos vivían en las cavernas, hacíamos las mismas cosas. Excepto que en aquellos tiempos, quienes eran los mejores cazadores eran los padrinos”. Pero, ¿qué pide a cambio un ‘sugar daddy’? Si bien en Seeking Arrangement mencionan desde hacer compañía hasta una relación formal -por un largo o corto período según los arreglos previos entre los interesados-, el año pasado se conoció el testimonio de una estudiante, usuaria del sitio, a través de CBS. Según la mujer de 22 años, “la lección aquí es pide y se te dará”. “Me han dado autos, viajes, joyas (…) Te ayudan financieramente y mis sueños se convirtieron en realidad, después que mis papás dejaron de ayudarme cuando cumplí 18 años. Ellos tienen dinero y quieren ayudarte. Por más que sea un arreglo, sigue siendo una relación”. Además, la estudiante señaló que su “sugar daddy” paga su matrícula, sus libros y demás cosas de la universidad y que a cambio, ella se acuesta con él. “Mientras que algunos pueden argumentar que estas mujeres están usando a los hombres para su beneficio personal, creo que lo que hacen es ser proactivas en lograr su educación superior”, dijo, por su parte, Wade.

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