Por qué Trump despide al hombre que investiga sus lazos con Rusia?

El presidente sacó a James Comey de la jefatura del FBI, mientras se investigan los posibles contactos entre su campaña y la inteligencia rusa que interfirió en las elecciones presidenciales. Los recuerdos del Watergate y Richard Nixon han regresado al debate.  Donald Trump despidió al investigador que lo investigaba y trajo de vuelta a la memoria de muchos las acciones de otro presidente republicano bajo la lupa del Buró Federal de Investigaciones (FBI): Richard Nixon.Esa es la lectura que hacen muchos del despido de James Comey como director FBI, independientemente de las razones presentadas por la Casa Blanca y el Departamento de Justicia para explicar la abrupta salida de un funcionario cuyo cargo vencía en 2023. El despido se produce mientras el FBI estudia los supuestos vínculos entre la campaña electoral de Donald Trump y agentes de inteligencia de Rusia, como el mismo Comey anunció en marzo pasado. Desde que en 2015 se abrió la investigación por los correos electrónicos de Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado, Comey se convirtió en un factor incómodo para los políticos a ambos lados del espectro. Los demócratas, con Clinton a la cabeza, le achacan la responsabilidad de la derrota electoral. Los republicanos, que empezando por Trump alabaron las acciones del FBI contra Clinton, ahora desconfían de las pesquisas al círculo de la campaña presidencial. Como resultado, Comey desde hace tiempo es uno de los hombres menos populares en círculos políticos de Washington DC. Hay quienes se preguntan ¿por qué ahora, nueve meses después de haber cometido el error que se le achaca y que ya en aquel entonces fue señalado por muchos? ¿Por qué no fue despedido cuando Trump llegó a la Casa Blanca?

Trump bajo la lupa

En la carta en la que Trump comunica a Comey su despido escribe que le agradece haberle “informado en tres ocasiones que no estoy bajo investigación”. No se sabe exactamente a qué ocasiones se refiere el mandatario. Lo cierto es que el círculo político del entonces candidato es objeto de una investigación por parte del FBI. El 19 de marzo, Comey había dicho al Congreso que su buró investigaba las posibles conexiones entre la campaña republicana y la intervención de Rusia en las elecciones presidenciales. «He sido autorizado por el Departamento de Justicia para confirmar que el FBI, como parte de nuestra misión de contrainteligencia, está investigando los esfuerzos del gobierno ruso para interferir en la elección presidencial de 2016, y eso incluye investigar la naturaleza de cualquier conexión entre individuos asociados con la campaña de Trump y el gobierno ruso», aseguró. La semana pasada Comey dijo a un comité del Senado que no podía descartar de sus pesquisas a ninguna persona de la campaña, incluyendo al presidente. El lunes pasado, el ex director de Inteligencia James Clapper, en un comparecencia ante el senado conjuntamente con la ex fiscal general Sally Yates, dejó entrever que hay puede haber una investigación que involucra negocios de Trump con factores en Rusia.

Pecados del 2016

La Casa Blanca esgrime la presentación que hizo Comey en julio de 2016 sobre los hallazgos de su oficina tras un año estudiando los correos electrónicos que envió usando un servidor privado la candidata demócrata Hillary Clinton en sus tiempos como secretaria de Estado. En aquel momento muchos demócratas criticaron que Comey se saltara los procedimientos oficiales y presentara a la prensa los resultados de esa investigación, recomendando al mismo tiempo al departamento no procesar a la candidata criminalmente, pese a que consideró que la exsecretaria había sido “negligente” en el manejo de sus comunicaciones. En un memorándum dirigido a su jefe, Jeff Sessions, el vicefiscal general Rod Rosenstein indica que es un “ejemplo de libro de lo que agentes e investigadores federales se les enseña a no hacer”. En enero, en los últimos días del presidente Barack Obama, el Departamento de Justicia anunció que examinará las acciones del FBI previas a las elecciones y si la agencia siguió los procedimientos apropiados y si algunas decisiones pudieron haber estado basadas en «consideraciones inadecuadas». El Departamento de Justicia indicó en ese momento que la investigación se activó en respuesta a las quejas de los miembros del Congreso y del público sobre las acciones del FBI y del Departamento de Justicia durante la campaña. Pero hay una irregularidad en el procedimiento del despido, si consideramos que el fiscal general Jeffe Sessions se había inhibido de actuar en cualquier materia relacionada con el llamado ‘Rusiagate’, una vez se supo que había escatimado información al Senado sobre sus contactos con el embajador ruso en Washington. Si bien el FBI depende de la oficina de Sessions, el buró es el que dirige la investigación sobre los vínculos de la campaña republicana con los rusos y su despido descabeza al líder de las averiguaciones.

La masacre de Nixon

En la historia del FBI, solo un director ha sido despedido por un presidente. En enero de 1993, recién llegado a la Casa Blanca, Bill Clinton despidió a William Sessions, un nombramiento hecho en tiempos del republicano Ronald Reagan, en los tiempos del escándalo Irán-Contras, cuando en 1986 el gobierno de EEUU vendió armas al gobierno iraní en plena guerra Irán-Irak y con esas ganancias financió al movimiento Contra nicaragüense.Sin embargo, el episodio de Comey recuerda a muchos lo que pasó el sábado 20 de octubre de 1973 cuando Richard Nixon, en medio del escándalo del Watergate que finalmente le costó la presidencia, despidió a su secretario de Justicia y al fiscal especial que llevaba la investigación del caso de espionaje político contra el Partido Demócrata. En las primeras reacciones se ha dicho que la movida de la Casa Blanca de Trump es «nixoniana», aunque la verdad es que Nixon no despidió a un jefe del FBI. Algunos recuerdan también que la medida de Nixon, conocida como la Masacre de la Noche del Sábado, que buscaba debilitar la marcha de las investigaciones, al final aceleró los eventos que lo convirtieron en el primer presidente forzado a renunciar a su cargo en la historia del país.

Jefe interino del FBI contradice a la Casa Blanca: “Comey contaba con amplio apoyo» en la agencia  Ante el Comité de Inteligencia del Senado, Andrew McCabe rechazó la versión de que la investigación del ‘Rusiagate’ sea una tarea menor, como aseguró la portavoz presidencial, y afirmó que Comey tenía el respeto de la agencia. El director interino del FBI, Andrew McCabe, aseguró al Comité de Inteligencia del Senado que no es correcto decir que su predecesor, el despedido James Comey, perdió el apoyo de la agencia que dirigía, como aseguró la Casa Blanca al explicar las razones que llevaron al presidente Donald Trump a echarlo del cargo abruptamente el martes pasado. “El director Comey disfrutó de una amplio apoyo dentro del FBI y todavía lo tiene al día de hoy”, aseguró McCabe, quien asistió en lugar de su despedido jefe a la audiencia del comité, en la que participan otros jefes de agencias de inteligencia estadounidenses. El miércoles la subsecretaria de prensa Sarah Huckabee había explicado, entre otras cosas, que Comey había perdido la confianza de los agentes de la agencia. Pero McCabe estuvo en desacuerdo y explicó al comité que “ha sido el más grande privilegio y honor de un vida profesional trabajar con él”.La Casa Blanca también había dicho que la investigación de los lazos entre la campaña de Trump y Rusia era un “pequeña cosa” de las muchas responsabilidades que tiene el FBI, pero el director interino aseguró que se trata de una investigación “altamente significativa”. McCabe aseguró a los senadores que su agencia no ha recibido ninguna presión para impedir la investigación que adelanta sobre los posibles contactos entre la campaña presidencial de Trump y hackers rusos que afectaron las elecciones del año pasado. “No ha habido esfuerzos para impedir nuestra investigación hasta ahora. Mi opinión y creencia es que el FBI seguirá con esa investigación vigoroso y completamente”, afirmó McCabe.

La salida del director del FBI deja al presidente bajo una sombra de dudas por los motivos de su decisión. El líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer, presentó este miércoles las más acuciantes. Hay muchas preguntas que los estadounidenses se están haciendo sobre el despido del director del FBI James Comey, en el momento en que éste estaba investigando la posible colusión entre Rusia y el círculo de Trump para ganar la elección presidencial. Pero quizás uno de los que mejor las ha sintetizado ha sido el líder de los demócratas del Senado, Chuck Schumer. En la apertura de la sesión este miércoles por la mañana, Schumer hizo una declaración de siete minutos en la que demandó que los exjefes de Comey en el Departamento de Justicia, del que depende el FBI, comparezcan ante el Senado a puerta cerrrada para ser interrogados  «En juego está nada menos que la fe del pueblo estadounidense en el sistema de Justicia criminal y en la integridad del Poder Ejecutivo», dijo Schumer. Aquí les presentamos las seis preguntas que hizo el senador demócrata.

  1. «¿Por qué el fiscal general Sessions, quien se había recusado de la investigación sobre Rusia, fue capaz de influenciar el despido del hombre que dirigía la investigación?»

Los demócratas consideran que Sessions incumplió su promesa de mantenerse al margen de la investigación sobre Rusia. La prueba de ellos es que el propio Trump dijo el martes que despidió a Comey siguiendo las recomendaciones de su fiscal general Jeff Sessions y del vicefiscal Rod Rosenstein. Bajo una intensa presión, Sessions se había retirado de la investigación sobre Rusia en marzo. Sessions hubiera tenido la última palabra para imputar a cualquier persona al término de la investigación, pero su imparcialidad era cuestionada. El exsenador Sessions había sido uno de los principales asesores de Trump durante su campaña presidencial. Sessions también se reunió en varias ocasiones durante ese período con el embajador ruso, Sergey Kislyak.

  1. «¿Actuó solo el vicefiscal general Rosenstein o bajo la dirección de sus superiores o de la Casa Blanca?»

Rod Rosenstein, quien tiene reputación de profesional íntegro, ha puesto ahora su prestigio en juego. El exfiscal de EEUU para el distrito de Maryland fue confirmado hace dos semanas y sabía que se encontraría con una papa caliente en sus manos: le correspondería a él en algún momento decidir sobre qué hacer una vez el FBI concluyera su investigación sobre Rusia. En realidad, ni Rosenstein ni Sessions son por completo independientes y pueden ser despedidos por Trump en cualquier momento. Por eso los demócratas ya pedían desde antes del despido de Comey que sea nombrado un fiscal especial para el caso ruso.

  1. «¿Son verdad las informaciones sobre la búsqueda del presidente de un motivo para despedir al director del FBI desde hace semanas?»

Según reportes, a Trump le pone furioso la investigación de Rusia. Politico informa que el presidente se siente frustrado por su incapacidad para controlar la creciente narrativa sobre Rusia. Trump preguntó repetidamente a sus asesores por qué la investigación de Rusia no desaparecía y exigió que le defendieran. A veces gritaba viendo la televisión, según un asesor que habló de manera anónima. A Trump le molestó en especial que Comey admitiera en marzo ante el Senado que el FBI estaba investigando su campaña- y que el director del FBI no apoyara sus afirmaciones de que el presidente Barack Obama había intervenido sus teléfonos en la Torre Trump.

  1. «¿Estaba la investigación del director del FBI haciendo progresos significativos en una dirección que causaría daño político a la Casa Blanca?»

Todo indica que el FBI estaba avanzando en su investigación sobre Rusia. Horas antes de que se conociera el despido, fiscales federales (que se coordinan con el FBI) habían emitido citaciones judiciales a los socios del ex asesor de Seguridad Nacional Michael Flynn, según reportó CNN. Además, justo antes de ser despedido Comey había pedido al Departamento de Justicia más fondos y personal para la investigación sobre Rusia, según informa The New York Times.

  1. «¿Por qué no espero el presidente a la conclusión de la investigación del inspector general sobre el manejo de la investigación de Comey sobre los emails de Clinton antes de tomar su decisión de despedirlo?»

El investigador Comey también estaba siendo investigado. El inspector general del Departamento de Justicia, del que depende el FBI, estaba dirigiendo esa investigación pero ésta podía extenderse durante meses.

  1. » ¿Se trata esto en realidad de otra cosa?»

Esta es la gran pregunta. Las sospechas apuntan a que el verdadero motivo del despido es Rusia y no el manejo que Comey hizo de la investigación a Clinton, como asegura el gobierno. Hay abundantes evidencias sobre ello. Para empezar, Trump elogió a Comey durante la campaña. Tras el polémico anuncio del director del FBI 11 días antes de la elección sobre los nuevos emails encontrados relativos a Clinton, Trump dijo que Comey tenía «coraje». Si a Trump le parecía mal el manejo de la investigación a Clinton, podía haber despedido a Comey en el día 1 de su presidencia, pero no lo hizo. Solo después de que éste le llevara la contraria en varias ocasiones sobre la investigación rusa, Trump comenzó a pensar en el despido, según indican los reportes a los que nos referimos antes. Además, Trump en su propia carta de despido de este martes hace referencia a la investigación rusa («mientras que agradezco mucho que usted me informara, en tres ocasiones distintas, que no estoy bajo investigación»), lo que parece indicar que el asunto que está realmente en la mente de Trump es Rusia y no Clinton.

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