Primera crisis en el gobierno de Donald Trump

Michael Flynn, asesor de seguridad de Trump, renuncia tras el escándalo por sus conversaciones con Rusia  Flynn negó hasta ahora que hubiese hablado con el embajador ruso en Washington sobre las sanciones a Moscú, pero después reconoció en su carta de dimisión que pudo haber abordado el tema. Es la primera crisis de Trump, a menos de un mes de llegar a la Casa Blanca.  Michael Flynn, asesor en seguridad del presidente Donald Trump, dimitió este lunes después del escándalo que le ha rodeado en los últimos días sobre sus conversaciones en diciembre con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak. Con su dimisión, se produce la primera crisis de la administración del gobierno de Trump, a menos de un mes de su llegada a la Casa Blanca. En dichas conversaciones, trató sobre el posible levantamiento de las sanciones estadounidenses impuestas por Barack Obama con un diplomático ruso antes de que incluso Trump llegara a la Casa Blanca. Sin embargo, inicialmente Flynn negó haber tratado ese tema -y así se lo transmitió al vicepresidente Mike Pence-. Este lunes en su carta de dimisión reconoció que le transmitió a Pence “información incompleta sobre sus conversaciones telefónicas con el embajador de Rusia”. Por la Ley Logan de 1799, es ilegal que ciudadanos particulares lleven a cabo gestiones diplomáticas de Estados Unidos. Las conversaciones de Flynn plantearon dudas sobre la postura amistosa de Trump hacia Rusia, sobre todo después de que las agencias de inteligencia estadounidenses mostraran su convencimiento de que Moscú trató de influir en las elecciones estadounidenses y hackeó las cuentas de correo del jefe de campaña de Hillary Clinton. Esta crisis se produce luego de que Flynn no fuera capaz de refutar la información publicada por The Washington Post sobre sus conversaciones con el embajador Kislyak. Según el diario, los servicios de inteligencia descubrieron que el asesor llegó a pedir al diplomático no reaccionar de manera exagerada a los movimientos de la administración Obama porque el nuevo gobierno podría revisarlas nada más tomar el poder. Flynn negó en un principio que hubiera discutido las sanciones con Kislyak. Después cambió su versión: los portavoces del asesor afirmaron que “aunque él (Flynn) no recuerda que hayan discutido sobre las sanciones, no puede estar seguro de que el tema nunca surgió”. El Departamento de Justicia había advertido semanas atrás al equipo de Trump que las contradicciones entre las palabras en público de Flynn y los detalles reales de las llamadas podrían ponerlo en una situación comprometida, dijeron el lunes por la noche a la agencia AP un responsable del gobierno y otras dos personas familiarizadas con la situación. Una de las personas dijo que la dependencia alertó a la Casa Blanca de que había discrepancias entre lo que los funcionarios decían en público respecto a los contactos de Flynn y los hechos. Una segunda fuente señaló que el Departamento de Justicia estaba preocupado de que Flynn pudiera quedar en una posición comprometida. También el Departamento de Justicia advirtió que tras las conversaciones con el embajador ruso Flynn podría ser chantajeado por Moscú. En un comunicado, el Comité Nacional Demócrata reaccionó a la renuncia. “Michael Flynn se ha ido, pero el problema no”, se lee. “Quedan muchas preguntas sin respuestas sobre las conexiones de Donald Trump, su Casa Blanca y su campaña con Rusia”, agregan. Además, piden que se conforme una comisión bipartidista para esclarecer los nexos del gobierno entrante con el Kremlin y los efectos de esta relación en los resultados de las elecciones presidenciales.

La carta de dimisión

En efecto, su posición cada vez era más delicada, sobre todo después de que Pence y varios asesores de la Casa Blanca quedaran en una posición comprometida luego de que, por creer su primera versión, negaran en varios programas de televisión que Flynn hubiera discutido con el diplomático ruso las sanciones. En su carta de dimisión, a la que tuvo acceso CNN, Flynn admitió que “sin querer, informé al vicepresidente electo (Mike Pence) y otras personas con información incompleta de mis conversaciones con el embajador ruso. Me he disculpado profundamente ante el presidente y el vicepresidente, y ellos han aceptado mi disculpa”. Además, en la misiva, defendió que las conversaciones “son una práctica estandarizada en cualquier transición de tal magnitud”, y que tenían el fin de “facilitar una transición fluida y empezar a construir una relación necesaria entre el presidente, sus asesores y líderes extranjeros”. Pero a Flynn siempre le rodeó la polémica, ya que incluso antes de su nombramiento, durante la campaña electoral, utilizó las redes sociales para difundir noticias falsas publicadas en portales de extrema derecha sobre presuntos delitos cometidos por la demócrata Hillary Clinton. A su hijo, también llamado Michael, la práctica de difundir esas mismas noticias falsas le costó un puesto en el nuevo Gobierno, ya que una de las conspiraciones que difundió provocó un tiroteo en una pizzería de Washington a principios de diciembre. Desde el pasado viernes, varios senadores demócratas habían solicitado una investigación a Flynn debido a las sospechas de sus contactos con Rusia, mientras que otros exigían a Trump que lo despidiera del cargo. El nombramiento de Flynn como consejero de Seguridad Nacional tampoco logró el apoyo unánime dentro de la Casa Blanca. Varios sectores de los servicios de inteligencia advirtieron que no era el mejor candidato para el puesto. Algunos incluso apuntaron que dejó la dirección de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por sus siglas en inglés) por mala gestión. Su baja se produce a menos de un mes de que obtuviera su puesto de asesor del presidente. El general Keith Kellogg, quien sirvió en el Ejército de Estados Unidos entre 1967 y 2003 y combatió en la Guerra de Vietnam, será su sustituto de manera temporal. Este lunes la confusión se apoderó de la Casa Blanca después de que una de las principales asesoras de Trump, Kellyanne Conway, afirmara que Flynn “disfruta de toda la confianza” del presidente, pero el portavoz Sean Spicer la contradijera y afirmara que “Trump evalúa la situación”. Spicer añadió además que el nuevo inquilino del Despacho Oval estaba en contacto con su vicepresidente “sobre su conversación con el general Flynn, y también está hablando con otras personas sobre lo que considera el tema más importante: la seguridad nacional”.

Casa Blanca: Flynn renunció porque Trump ya NO ‘confiaba’ en él‎

La renuncia del asesor de Seguridad Nacional de Trump, Michael Flynn, se debió a ‎que ya no contaba con la ‘confianza’ del presidente de EE.UU. “No se trataba de una cuestión legal sino de una cuestión de confianza”, ha anunciado este martes el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, agregando que Flynn dimitió por solicitud del presidente de EE.UU., Donald Trump, ya que este había perdido la “confianza” en él. En cuanto a los contactos que mantuvo en secreto Flynn con el embajador ruso en Washington, Serguei Kislyak, Spicer informa de que los funcionarios estadounidenses los han revisado y evaluado durante “varias semanas” para averiguar la verdad. Además, Spicer explica que el presidente Trump decidió prescindir de su principal consejero de Seguridad Nacional porque estaba “muy preocupado” porque Flynn había ocultado dados sobre su contacto con Kislyak al vicepresidente estadounidense, Mike Pence. La Casa Blanca aclara que Trump, en ningún momento pidió a su asesor que abordara las sanciones antirrusas, impuestas en diciembre del 2016 por el Gobierno del ya expresidente Barack Obama, con el jefe de la misión diplomática rusa en Estados Unidos. El propio Trump, sin embargo, ha tuiteado sobre este asunto, en un intento de desviar la atención: “La verdadera historia aquí es ¿por qué están saliendo de Washington tantas filtraciones ilegales? ¿También habrá estas filtraciones cuando haga frente a Corea del Norte, etc.?”. Desde el Partido Republicano se han expresado opiniones positivas y negativas sobre esta dimisión. El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, afirma que “el presidente hizo lo correcto” al pedir su dimisión, añadiendo que “no puedes tener un asesor de Seguridad Nacional que mienta al vicepresidente y a otros”. Por otra parte, el senador John McCain, una de las habituales voces críticas contra Trump, aduce que “la dimisión (de Flynn) es un indicador preocupante del mal funcionamiento del actual aparato de Seguridad Nacional” de Estados Unidos, y cuestiona las “intenciones” de la Administración de Trump hacia Rusia. Flynn dimitió de su cargo el lunes por la noche debido a las controvertidas conversaciones que mantuvo con Kislyak semanas antes de la investidura de Trump. Este general retirado no ha dejado de contradecirse a la hora de explicar el contenido de sus charlas con el diplomático ruso, llegando incluso a perjudicar a Pence. El general retirado admitió que “transmitió sin querer al vicepresidente electo Mike Pence y a otros información incompleta sobre sus conversaciones telefónicas con el embajador de Rusia” en Washington. Desde Rusia, el Kremlin considera que la dimisión de Flynn no merece comentarios al tratarse de “asuntos internos” del Ejecutivo de Estados Unidos. “No es nuestro tema”, ha dicho Dimitri Peskov, portavoz del presidente ruso, Vladimir Putin.

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