Ser padre es fácil, ser un buen padre necesita dedicación

Junio está aquí lo que significa el mes para los padres, este 21 de Junio se acerca rápidamente. Este día que se ha destinado para honrar al padre de la misma forma que las madres tiene su día, cada tercer domingo del mes de Junio se conmemora el día del progenitor en los Estados Unidos y en la mayoría de los países. Este 2016 el día del padre es el 19 de Junio, otros países que festejan al hombre de la casa el mismo día son: Argentina, Belice, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico y Venezuela. Mientras la mayoría de los países en Latino América celebran a los padres el mismo domingo que en los Estados Unidos, algunos no lo hacen, por ejemplo, Nicaragua celebra el 23 de Junio, Uruguay lo celebra el segundo domingo del mes de Julio y Republica Dominicana el último domingo de Julio. Bolivia y Honduras le tienen un día especial, que es el 19 de Marzo, día de San José, según la tradición católica (santo patrono de los carpinteros), según la Biblia, José el padre de Jesús era carpintero. Mientras que en Guatemala y El Salvador  es el 17 de Junio. Spokane, Washington es donde se adjudica el crédito de establecer el día del padre por primera vez en Junio 19 1910 por Sonora Smart Dodd, quien nació en Arkansas. Su padre un veterano de la Guerra Civil de nombre William Jackson Smart, fue un padre soltero que crio a sus seis hijos, después de escuchar un sermón sobre el día de la madre de Jarvi en 1909 en la iglesia central metodista episcopal, ella le dijo al pastor que los padres deberían de tener un día similar al de las madres para honrarlos también. No fue sino hasta que el presidente Lyndon Johnson realizó la proclamación en 1966 destinando el tercer domingo de cada Junio como el día de los padres y el presidente Richard Nixon lo firmo como una ley. Según el censo de los Estados Unidos de 2008 se estima que hay 70.1 millones de padres.

Clases de padres

Podemos diferenciar los distintos tipos de padres que pueden existir, según su actitud ante distintos aspectos de la educación de los hijos y de la relación que tienen con ellos.

1. Un primer aspecto es el grado de control que los padres ejercen sobre sus hijos. Hay padres que quieren controlar todo lo que éstos hacen e influir constantemente en el comportamiento de sus hijos sin ofrecerles ninguna autonomía. En el otro extremo estarían aquellos padres que no ejercen control alguno y tienen una actitud negligente en la educación de sus hijos.

2. Otro aspecto a tener en cuenta es la comunicación existente entre padres e hijos. Hay padres que hablan a menudo con sus hijos, tienen una comunicación fluida con éstos, les dan explicaciones del porqué de los castigos y escuchan y piden opinión a sus hijos. Por otro lado también hay padres poco comunicativos con los niños, raramente piden su opinión y tampoco dan explicaciones sobre su comportamiento con ellos.

3. La exigencia con respecto a los hijos es otro aspecto que distingue a unos padres de otros. Mientras que algunos padres son muy exigentes con sus hijos respecto a su grado de madurez, consecución de objetivos académicos, etc., otros apenas plantean retos a sus hijos.

4. La capacidad para expresar afecto y cariño a los hijos es otro factor que distingue a unos padres de otros. Mientras algunos muestran su cariño e interés por el niño constantemente, otros se muestran más fríos e indiferentes.

Según la intensidad de estos cuatro factores en la relación padre-hijo podemos clasificar a los padres en cuatro tipos:

Padres autoritarios. Tienen un alto grado de control y de exigencia pero hacen poca demostración de afecto y tienen una pobre comunicación con sus hijos.

Padres democráticos. Tienen una buena comunicación, son cariñosos con sus hijos y tienen un grado de control y de exigencia alto.

Padres permisivos. Padres cariñosos y con buena comunicación con sus hijos pero poco exigentes y con poco control sobre ellos.

Padres negligentes o indiferentes. Poseen niveles bajos de control, exigencia, afecto y comunicación. Este caso es común en familias desestructuradas.

 

 

 

La manera de pensar y de ver el mundo por parte de los padres influye de manera notable en su relación con los hijos.

En este sentido podemos establecer tres grandes grupos de padres:

1. Los tradicionales. Tienen una concepción muy estereotipada sobre las funciones del padre y de la madre dentro del seno familiar. El padre cumple un papel más autoritario, utilizando el castigo como principal táctica educativa y dejan a la madre la comunicación y la afectividad.

2. Los modernos. La participación del padre y de la madre en la educación de sus hijos es muy similar, no tienen problema en exteriorizar su afecto y se muestran más comunicativos con los hijos.

3. La mayoría de los padres formarían un grupo intermedio, que tiene elementos de las dos clasificaciones anteriores.

 

 

 

Hay una serie de defectos en la relación de los padres con sus hijos que se repiten a menudo, podemos destacar los siguientes:

· Los padres que consciente o inconscientemente ridiculizan a sus hijos infravalorando sus actitudes y capacidades.

· Aquellos que quitan importancia a los problemas de los hijos. En ocasiones lo hacen con buena voluntad, para evitar que se preocupen, pero los niños lo percibirán como falta de interés de los padres y tenderán a contarles cada vez menos cosas.

· También hay algunos padres con tendencia a sermonear a sus hijos destacando el valor de su sabiduría y su experiencia y desdeñando la experiencia personal del propio hijo.

 

 

 

El prototipo de padre ideal para la educación de los hijos sería el padre tipo democrático, que es comunicativo y cariñoso, pero a la vez pone límites y enseña responsabilidad a sus hijos.

Como en todas las facetas de la vida lo mejor es saber mantener un equilibrio. Por un lado tener autoridad y por otro, saber ser indulgente. Por un lado exigirles que sean responsables y cumplan con sus deberes y por otro demostrarles cariño y ofrecerles todo el apoyo que necesiten.

Conseguir ese equilibrio siempre será muy positivo en la relación con los hijos, pero será especialmente importante cuando los hijos lleguen a la adolescencia.

 

 

 

Padre soltero

Todas soñamos alguna vez en nuestras vidas con la clásica y falsa historia de amor en donde conoces al hombre de tus sueños, te casas, luego tienen hijos juntos y son una familia feliz para siempre.

Gracias a todo lo que siempre se nos ha transmitido como “lo correcto”, y a esas películas irreales que vimos desde que éramos pequeñas es que la mayoría de nosotras creció con la concepción de que un chico con un hijo debiese ser descartado de inmediato.

Yo no estoy libre de pecado. Nunca me tocó descartar personalmente a alguien por ser padre, pero sí cuando alguna de mis amigas o mis hermanas me contaban acerca de la posibilidad de salir con un padre soltero, yo era la primera en estar en desacuerdo. Ridículamente, me daba la sensación de que si ya era padre, había vivido toda esa “soñada” etapa que mencioné arriba, con otra chica, por lo que ya no sería lo mismo. Pensaba en que en mi caso, me sería difícil superar ese vínculo que él probablemente tenía con la madre, que la seguiría viendo de por vida, y pensaba también en el enorme sacrificio que esto implicaba, entre otros inválidos argumentos.  Además, todavía gran parte de la sociedad le da una connotación negativa a la paternidad en soltería porque lo vinculan con el sexo prematrimonial, sin ver más allá. Todas estas y otras razones sin sentido me llevaron a crear un prejuicio que hoy quiero desmentir gracias a diferentes experiencias cercanas y a un crecimiento y madurez personal, y quiero acompañar mi reivindicación con nuevos argumentos de por qué un padre soltero podría llegar a ser un excelente compañero:

 

  1. Sabe escuchar

¿Quien puede ser mejor para escuchar que un padre soltero? Ellos escuchan, hablan y solucionan problemas diariamente. Saben cómo hacerlo con sus hijas/os por lo que sabrán hacerlo contigo, y no por estrategia, sino porque ya es parte de su esencia y les interesa lo que tengas que decir. 

 

  1. Va a tomarse las cosas con calma

Los padres solteros no tienen tiempo para ser los hombres que te perseguirán diariamente para que les aceptes una salida. Cuando no están trabajando o haciendo cosas por ellos mismos, las están haciendo por esa otra personita, no están sentados en el sillón todo el día tomando cerveza y comiendo pizza o buscando fotos de chicas en la redes sociales. Esto, significa que se tomarán las cosas con calma, lo que es bueno porque te dará tiempo y espacio para saber si es realmente lo que quieres y no dejarte guiar por esas emociones del momento que muchas veces nos engañan. Además, si el es capaz de darte un espacio en esa ocupada agenda es porque realmente te quiere.

 

 

  1. Sabe acerca de prioridades

Él sabrá las cosas que realmente importan en la vida, como ese valioso tiempo de compartir en familia o tener interesantes conversaciones en donde se conocerán mucho más. 

 

  1. No querrá hacerte a ti lo que no le haría a su hijo

Esto puede sonar un poco fuerte pero muchas veces uno no se da cuenta el daño que puede hacer hasta que no lo ve proyectado en otras personas. Un padre soltero está consciente de lo que es dañar a una persona y, como ha pasado por eso con su hijo, procurará nunca hacértelo intencionalmente a ti. 

 

 

  1. No eludirá responsabilidades

Aquel tipo que asume sus errores en la relación fallida, que no habla mal de la madre de sus hijos, que tome las riendas del asunto, cambie pañales y lleve a sus hijos al colegio sabe lo que es la responsabilidad.

 

  1. El ya no cree que es el centro del universo

El “yo” casi ya no es parte de su vocabulario y el egoísmo ha pasado completamente a segundo plano. 

 

 

  1. No teme mostrar su lado más sensible

La sensibilidad viene acompañada de la paternidad. El chico duro ya no existe más, con él podrás hablar de todos los temas, por más sensible que sean.

 

  1. Está jugando con fuego para mantener la relación

Lo más difícil para un padre soltero es presentarle a alguien a su hijo si es que esta persona se irá en un corto tiempo. Si sales con un padre soltero lo más probable es que él no solo busque diversión, sino que algo estable.

RECUADRO

Familia homoparental

Se considera familia homoparental aquella donde una pareja de hombres o de mujeres se convierten en progenitores de uno o más niños. Las parejas homoparentales pueden ser padres o madres a través de la adopción, de la maternidad subrogada o de la inseminación artificial en el caso de las mujeres. También se consideran familias homoparentales aquellas en las que uno de los dos miembros tienen hijos de forma natural de una relación anterior.

En el censo de los Estados Unidos de 2000, el 33% de las familias compuestas por parejas de mujeres y el 22% de las compuestas por parejas de hombres informaron tener por lo menos un hijo menor de 18 años viviendo en su casa. Algunos hijos no saben que tienen un progenitor LGBT, ya que éste puede no salir del armario nunca ante sus hijos; existe cierta variabilidad con este tema. Las familias homoparentales en general, y la adopción homoparental en particular, son temas de continua controversia política en muchos países occidentales, y frecuentemente son parte de las guerras culturales entre conservadores y social liberales. En enero de 2008, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que las parejas del mismo sexo tienen el derecho a adoptar un niño. La investigación científica ha mostrado de manera consistente que padres gays y madres lesbianas son tan capaces y adecuados como los padres y madres heterosexuales. La investigación ha documentado que no existe relación entre la orientación sexual de los progenitores y cualquier tipo de medida sobre la adaptación emocional, psicosocial y conductual del menor. La American Psychological Association también señala que “los resultados de algunos estudios sugieren que las habilidades como progenitores de madres lesbianas y padres gays pueden ser superiores a los de progenitores heterosexuales equivalentes.” La literatura existente indica que el bienestar físico, económico, psicológico y emocional de los progenitores se incrementa con el matrimonio, y que los hijos se benefician al ser criados por dos progenitores que se encuentran dentro de una unión legal y socialmente reconocida.

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