La niña Miranda: un ataúd, una flor, un cadáver de más de 140 años.

El cuerpo de una niña sepultada alrededor de 1870 fue encontrado hace siete meses por casualidad debajo de una casa de San Francisco. Unos investigadores están muy cerca de descubrir su identidad y conectar sus historia con la de sus parientes vivos. El hallazgo fortuito de un ataúd con un cadáver en perfecto estado de conservación de una niña que murió hace aproximadamente 145 años, desenterró un misterio este 2016 que tras meses de investigación parece estar próximo a resolverse, según confirmó a Univision Noticias Elissa Davey, la directora de la organización que lleva el caso, Garden of Innocence. El féretro con acabados en bronce y dos cristales por donde se alcanzaba a ver el cuerpo de una niña de entre 2 y 3 años de edad, fue encontrado el pasado 9 de mayo debajo una vivienda de San Francisco, California, en el vecindario de Laurel Heights, donde se localizaba el antiguo cementerio Old Fellows, el cual dejó de operar en 1890. En ese año el gobierno local ordenó reubicar las aproximadamente 30,000 sepulturas hacia un nuevo panteón, sin embargo no todos los cadáveres fueron exhumados. El ataúd con el cuerpo de la menor fue descubierto por unos albañiles que excavababan en la cochera de la casa durante unas obras. Dentro de una larga caja metálica, los trabajadores quedaron sorprendidos al ver que en el interior había una niña muerta de larga cabellera dorada y vestido blanco que sostenía entre sus manos una flor. El ataúd de la niña Miranda que encierra un misterio

El nombre en la tumba
Desde entonces la identidad de esa niña ha sido un misterio que también ha inquietado a un grupo de especialistas en medicina forense, genealogía e historia, el cual se ha dado a la tarea de indagar en el pasado para saber quién era esa niña, de qué murió y quiénes son sus familiares. Garden of Innocence, una organización que ofrece digna sepultura a niños abandonados, decidió bautizarla como ‘Miranda Eve’ en tanto no se conozca su verdadera identidad. “Hemos estado trabajando en este caso por siete meses hasta ahora, intentando descubrir quién era esta niña para darle su verdadero nombre e inscribirlo en su tumba, sentimos que vale la pena intentarlo y que es lo correcto, porque es la dignidad que cada ser humano merece, tener un nombre en lugar de un número en la morgue”, comentó Davey, profesional de la geneaología.

La enfermedad de Miranda
Gracias a los resultados de ADN que obtuvieron de un cabello de la niña, los científicos de la Universidad de California en Santa Cruz y Davis han confirmado que se trata de una niña que murió cuando tenía 2 años y medio, aproximadamente. Los estudios de laboratorio determinaron que la niña falleció de una enfermedad crónica, la cual padeció al menos durante un año. El análisis de ADN también reveló un raro tipo de linaje materno que tiene origen en las islas británicas. Entre miles de archivos funerarios de la época, los expertos en genealogía han encontrado 5 expedientes de niñas que murieron de una enfermedad similar entre 1866 y 1888, y que son compatibles con otras características de la niña Miranda. Para determinar con certeza a cuál de esas cinco niñas pertenece el cuerpo encontrado, están en espera de los resultados de las pruebas de ADN practicados a familiares que fueron rastreados genealógicamente a través de esos expedientes. Desde el pasado 4 de junio los restos de la niña Miranda reposan en el cementerio Greenlawn Memorial Park, en la ciudad de Colma, 10 millas al sur de donde la enterraron la primera vez y a donde debió ser trasladada en el año de 1890.

Intentan resolver misterio de cuerpo hallado en San Francisco de una niña muerta hace 140 años  Un equipo de expertos busca familiares vivos a partir de ADN para tratar de identificar el cadáver desenterrado recientemente en la cochera de una casa. El ataúd hermético de metal que fue encontrado recientemente debajo de una casa no sólo resguardaba el cuerpo una niña que murió hace más de 140 años, sino también un misterio que un grupo de especialistas está tratando de descubrir. Expertos en antropología, genealogía, historia y medicina forense se han dado a la tarea de analizar las pruebas de ADN que le practicaron al cuerpo que dentro de ese ataúd se conservó en muy buen estado. Por lo pronto, a la niña la rebautizaron con el nombre de Miranda y su misteriosa identidad estaría también por ser desenterrada. El ataúd de la niña Miranda que encierra un misterio

El rastro en el cabello

El pasado 9 de mayo el féretro fue desenterrado por unos albañiles que hacían una remodelación en la cochera de una vivienda en San Francisco, California. A través de la organización Garden of Innocence los restos fueron trasladados al panteón Greenlawn Memorial Park, donde el 4 de junio le realizaron los servicios fúnebres para enterrarla de nuevo, como lo hicieron hace más de 140 años. Antes de ser sepultada, a la niña le fueron retirados 20 cabellos para realizarle estudios de ADN. Los primeros resultados, señaló el profesor Ed Green de la Universidad de California en Santa Cruz que llevó a cabo las pruebas, confirman que en realidad es una niña, de entre 2 y 3 años de edad y quien habría muerto por una enfermedad crónica. El estudio de ADN tomado del cabello de la niña refiere un tipo raro de linaje materno que tiene su origen en las islas británicas, indica el reporte del laboratorio. Elissa Davey y Bob Phillips, expertos en genealogía, junto con Dave Fredericks, detective privado que investiga casos sin resolver, se han encargado de rastrear a los potenciales familiares luego de revisar más de 9,000 archivos funerarios de la época. La investigación los ha llevado a un potencial familiar viviente a quien estarían realizando pruebas de ADN para compararlas con las de Miranda, pero la búsqueda de más familiares continúa, explicó a Noticias la genealogista Davey, quien también es presidenta de Garden of Innocence.

El hallazgo

Cuando el 9 de mayo unos albañiles realizaban excavaciones en la cochera de una casa de la avenida Rossi del vecindario de Laurel Heights, golpearon un objeto de metal que resultó ser un ataúd con acabados de bronce y dos cristales que permitían ver los restos de una niña de vestido blanco y larga cabellera que llevaba una flor entre sus manos. Debido a que el féretro no permitía el paso de aire o fluidos por su sellado hermético, el cuerpo estaba muy bien conservado a pesar de que la niña habría muerto alrededor del año de 1870. En esa época los terrenos donde fue construida la casa donde se encontró el ataúd, eran del cementerio Odd Fellows donde se estima que había unas 30,000 sepulturas. Hacia el año de 1890 las autoridades municipales decidieron reubicar los panteones de la zona, por lo que empezaron a exhumar los cadáveres para su traslado a un nuevo camposanto ubicado a unas 10 millas al sur, en la ciudad de Colma, donde actualmente se encuentra el cementerio Greenlawn Memorial Park. En ese panteón, al que debieron trasladar los restos de la niña en aquel entonces, es donde ahora descansan los restos de Miranda.

 

Revelan el misterio de ‘Miranda’, el cadáver de una niña desenterrado 140 años después de su muerte

Una investigación descubrió a quién pertenecía el cuerpo encontrado hace un año en un pequeño ataúd hermético debajo de una casa en San Francisco, identificó a familiares de la niña aún vivos y determinó las causas de su fallecimiento cuando estaba por cumplir los 3 años. Edith Howard Cook es el verdadero nombre de la niña ‘Miranda’, quien tenía 140 años de haber muerto y sostenía una flor entre sus manos cuando el año pasado fue encontrado inesperadamente su cadáver debajo de una casa de San Francisco, California. Así lo reveló una investigación realizada por antropólogos, genealogistas, historiadores y médicos forenses, quienes se dieron a la tarea de descubrir el misterio que guardaba un pequeño ataúd encontrado el 9 de mayo de 2016. Ese día trabajadores de la construcción que remodelaban una casa del vecindario Lone Mountain, en el distrito de Richmond, desenterraron una caja de metal sellada herméticamente y que tenía dos cristales por donde se alcanzaba a ver el cuerpo –en muy buen estado de conservación– de una niña de cabellos rubios y vestido blanco. La investigación, a la Noticias y otros dos medios de comunicación tuvieron acceso primero, determinó que la niña murió por marasmo, un tipo de desnutrición que suele producirse cuando la madre deja de amamantar al bebé. Edith Howard Cook tenía 2 años, 10 meses de edad y 15 días de nacida cuando el 13 de octubre de 1876 murió por el extremado enflaquecimiento que padecía.

El sobrino nieto de Edith

Especialistas en ingeniería biomolecular y antropología de la Universidad de California en Davis y Santa Cruz participaron en la investigación para obtener el ADN de la niña gracias a las muestras de cabello que obtuvieron. La revisión de miles de archivos del cementerio y de la ciudad condujo a los investigadores a dar con Peter Cook, de 86 años, quien actualmente vive en Napa Valley y resultó ser sobrino nieto de la niña, parentesco que quedó confirmado con la comparación del ADN. El abuelo de Peter Cook es Milton Cook, el hermano mayor de Edith, nacido en 1871 y quien murió en 1926 a la edad de 55 años siendo administrador de la fábrica de cinturones de cuero H.N. Cook Belting Manufacturing Co., el negocio que fundaron sus padres, Horatio Cook y Edith Scooffy.

Otro adiós

Tras la exhumación accidental de la niña, la organización Garden of Innocence se hizo cargo de sus restos y decidieron llamarla ‘Miranda Eve’ a solicitud de la familia Karner -que habita la casa donde se encontró- y de la Oficina de Administración Pública de San Francisco que facilitó la entrega del cuerpo y la investigación. La niña ‘Miranda’ fue sepultada de nuevo el 4 de junio de 2016, esta vez en el panteón Greenlawn Memorial Park, en la ciudad de Colma, unicado 10 millas al sur de donde estaba el cementerio Old Fellows donde 140 años antes había sido enterrada. En el lugar donde ahora yacen sus restos, el próximo 10 de junio, a partir de las 11:00 de la mañana, se llevará a cabo un servicio en memoria de la niña Edith Howard Cook, inscribiendo su verdadero nombre en la misma lápida donde está inscrito el de ‘Miranda Eve’.

Así yacía ‘Miranda’

El empleado de la funeraria que preparó el cuerpo para el segundo entierro y examinó el contenido del ataúd describió que la niña estaba vestida con un traje de bautizo blanco, adornado con un elaborado trabajo de encaje que parecía haber sido creado a mano. Los zapatos que llevaba le cubrían el tobillo y eran de suela de cuero, similares a los mocasines. El cabello lo tenía adornado con flores, las cuales además formaban un collar largo que evocaba el diseño de un rosario que le rodeaba la muñeca derecha. También había una cruz de flores que descansaba sobre el pecho de la niña. Unas cuantas rosas, hojas de eucalipto y otro tipo de planta formaban una cama sobre la cual estaba recostada. Y en la mano derecha, una flor de belladona color violeta.

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